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ARKEOLOGI MUSEOA (Bilbao): "Ancla lítica de Karraspio (Mendexa)"

ARKEOLOGI MUSEOA (Bilbao)

03/02/2021 - 28/02/2021

UN OBJETO UNA HISTORIA

La singular pieza que os presentamos hoy es un ancla de piedra, localizada en la playa de Karraspio (Mendexa). Al bajar la marea quedó al descubierto en el arenal y su peculiar morfología llamó la atención de unos bañistas que dieron aviso a diversos especialistas del tema y al servicio de patrimonio de la diputación foral.

Es una pieza triangular con tres orificios: uno circular en su extremo superior para el cabo que lo asiría a la embarcación, y otras dos de forma rectangular en la parte inferior que serían para ensamblar en ellos los brazos de madera con sus extremos de uñas cuya funcionalidad sería la de aumentar el agarre del ancla al fondo marino. Las dimensiones generales son 822 x 495 x 56 mm (largo x ancho x grosor) y un peso de 35.8 kg.

Las anclas de piedra se corresponden con la forma más primitiva de anclas utilizadas en embarcaciones; de diversos tamaños, siendo el circular con un orificio el más sencillo, podemos encontrarnos con anclas trapezoidales, rectangulares, troncocónicos, con diferentes combinaciones de orificios para el cabo y los brazos que conforman un ancla. A lo largo del tiempo ha ido evolucionando tanto la forma como el material utilizado para su elaboración, de la piedra pasamos al uso de la madera y el plomo en formas combinadas, hasta llegar al ancla completamente de hierro conocido como el ancla del almirantazgo.

La falta de contexto estratigráfico dificulta datar con exactitud este elemento, si observamos casos análogos veremos que se han datado anclas líticas con restos de madera conservada, en la edad del Bronce, pasando por la época romana, medieval o siglo XIX.

Sea como fuere la de karraspio se considera una pieza única con estas características clásicas para el territorio vizcaíno: es un ancla lítica triangular clásica de tres orificios, una de las caras ligeramente aplanada y lisa y la otra más irregularmente desvastada con golpes de cincel. Se dice que no se requeriría gran dedicación a su talla, ya que su vida útil podía ser muy corta, y no poder recuperarla al producirse roturas durante el arrastre por el fondo marino o pudiendo quedarse trabado entre las rocas y tener que cortar el cabo.

Tan necesario es anclarnos con peso a un fondo para darnos estabilidad en el mar, como soltar ese mismo peso para poder navegar libres.

Más información en el este artículo de J. M. Matés Luque publicado en KOBIE (Serie Paleoantropología, nº 34: 283-300) + https://bit.ly/35iMJvw

 
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